Cuando era pequeño me gustaba desmontar mis juguetes, sobretodo los que tenían algún tipo de movimiento, abrirlos, estudiarlos, entender su funcionamiento y volverlos a montar. Ahora, siendo un poco más mayor (solo un poco), siento pasión por des_piezar las palabras, como si de uno de esos artilugios mecánicos de mi pasado se tratara, para así ver las partes por separado, y al re_juntarlas entender mejor su funcionamiento.
En este caso las palabra unidas son “ínter” y “subjetividad". “Inter” significa entre, y “subjetividad” tiene que ver con el punto de vista del sujeto, con su particular percepción del mundo y de si mismo.
Por tanto, al unir ambas “piezas”, aparece un tercer “dispositivo”, el que da forma, o sea, materializa el concepto de “encuentro de sujetos”, o lo que es lo mismo, contacto, cooperación y por tanto, el fin del paradigma caduco de la ley del más fuerte y la competición. Apoyo y crecimiento humano, y si hace falta confrontación cuando aparece este residuo del pasado patriarcal, dando alas al cambio, a lo nuevo, al aire oxigenado, a lo auténtico, en definitiva, a dar más valor a lo presente que a lo ausente, a lo actual que a lo obsoleto.
Colocar el nosotros/as frente al yo, lo común frente a lo individual, el desplazar el foco del “yo” al “nosotros/as”, de lo individual a lo colectivo, del “yo puedo con todo”, al “yo colaboro con otras personas”.
Uno de los espacios en los que me ejercito es el del grupo, enfocándolo a expresar lo no expresado. Y al hacerlo en grupo, la experiencia se amplifica, las ex_presiones (sacar fuera la presión_tensión de dentro) se solapan, y lo que expresa otra persona puede serme de gran ayuda para lo mío, y viceversa. Ser testigo de las subjetividades ajenas, puede darme mayor comprensión del tema y de mi mismo/a.
Yo lo llevo a lo lúdico, a través del juego conectamos con lo que está pasando en este momento, ya que sería impensable jugar al parchís queriendo volver a la partida de ayer. Cada vez que juegamos_actuamos, lo hacemos “ahora”, y esto es motor transformador de nuestra realidad.
Expresarnos en grupo para que la conexión entre personas y sus subjetividades se dé de una forma más clara, más transparente. Quizás de esta manera lleguemos a diluir estas diferentes percepciones de una misma realidad en algo mas objetivo, más obvio, y que esta inter_subjetividad se vaya transformando en el puente que nos une.
Haciendo una analogía con lo neurológico, este puente de unión podría ser como el espacio sináptico que existe entre neuronas y donde se da el intercambio químico de información.
Si establecemos un nexo con la neurociencia, podríamos decir que cada persona es como una neurona que se relaciona con otras, y que el lugar donde estas se encuentran es el cerebro. Los seres humanos y nuestras diferentes subjetividades, nos encontramos en el planeta tierra, nuestro gran “cerebro”. Si las neuronas son mensajeras que se transmiten información “inter_neuronal”, las personas nos transmitimos información “inter_subjetiva”, siendo la electricidad el vehículo de las primera, y la ex_presión (con todo su abanico de formas) el de las segundas.
Concluyo con la siguiente reflexión: lo que nos separa, nuestros distintos puntos de vista de una misma cosa, puede llegar a ser el mayor de nuestros “pegamentos”. Si podemos llegar a aceptar y valorar nuestras diferentes miradas, lo que en un principio parece restar, puede llegar a sumar.
Y para ejemplo un cuento, el de “Los seis sabios ciegos y el elefante”: resumiendo la historia, estos sabios ciegos empiezan a palpar a un elefante. El primero toca el colmillo, por lo que cree que el animal es como una lanza; el segundo toca su cola, pensando que el elefante es como una cuerda; el tercero toca la trompa, pensando que es como una serpiente; el cuarto, la rodilla, indicando que es como un árbol; el quinto tocó la oreja y concluye que es como un abanico y el sexto toca el lomo y lo cree una pared fuerte y rugosa. Discuten, no se ponen de acuerdo, hasta que llega un séptimo sabio, que “ve” al elefante en su totalidad y les devuelve que cada uno tiene una “pieza” de verdad, y que la suma de todas ellas completa el “puzzle” del elefante.
La parte que “ve”, es nuestra parte consciente, esa que percibe la totalidad que a veces se esconde tras las distintas subjetividades.
Jaime Xicola
Vilanova i la Geltrú_Julio 2025


Hoy escribo con el objetivo de mostrarme ante ti, y me pregunto: ¿Que parte de mí te voy a mostrar?
La invitación que se me ha hecho es a explicar mi especialidad terapéutica… especial_idad… o cualidad de especial, ¿en que soy especial, diferente, único e irrepetible? ¿En que acción se materializa mi ser original?
Últimamente estoy más por darle la vuelta a la tortilla, y al mirarme a mí, te veo a ti, veo a las otras. Atenderme, me lleva a atenderte, si me atiendo, te atiendo. Así que cuando me pregunto cual es mi especialidad terapéutica, me respondo que acompañarte a descubrir tu especialidad vital, cual es tu bendita diferencia.
Observo que a nivel socio_cultural hay, en general, una tendencia a la unificación de las personas, sin pasar por el necesario paso previo de la individuación. Y es que, como en el cuento de “la escuela de animales”, pareciera que los directores de nuestra “escuela” humana buscaran que todos sepamos y hagamos de todo, sin poner el foco en lo que se nos da mejor. La esencia de este cuento va de enseñar a todos los animales las mismas “materias”, es decir, nadar, volar, correr y trepar. Esto sin tener en cuenta por ejemplo que el águila es excelente en volar, pero un desastre en nadar, o que el mono es el que mejor trepa, pero el que peor vuela. Y en lugar de alimentar el potencial individual de cada cual, querer pasar a todos por el mismo molde.
Incluso la diferencia puede ser castigada, menos_preciada, como ocurre en la escuela con el bullying, en el trabajo con el mobbing, o en ciertos núcleos familiares en los que si eres diferente, en oveja negra te conviertes, y de ahí al ostracismo hay solo un paso.
Antes de exhalar, es necesario inhalar, un movimiento introspectivo para conocernos a nosotras/os y así poder dar lo mejor que tenemos. ¿Cómo puedo dar lo mejor de mí, si no sé cuales son mis talentos innatos? ¿Cómo puedo exhalar, si no tengo aire en mis pulmones?
Y es que para poder llegar a realizarnos_completarnos en la comunidad, primero necesitamos saber quienes somos, cuales son nuestras potencialidades y sobretodo sobretodo, que hacemos con gusto y disfrute, que haríamos sin recibir una remuneración económica.
Este es nuestro gran tesoro, este “conócete a ti mismo” abre las puertas de nuestros paraísos personales, y nos da acceso al gran Edén colectivo.
Por tanto, te comparto en esta intimidad que hemos creado entre escritor y lector/a, ahora que nadie nos escucha, que mi especialidad es la de crear espacios y tiempos para que las personas que solicitan mis servicios puedan re_descubrir su ser más auténtico, genuino y esencial. Te acompaño en tu viaje de vuelta, desandando lo andado y volviendo a tu Km 0.
¿Y esto cómo lo hacemos?
La filosofía_metodología gestáltica está en la base de los cimientos que sostienen este edificio. Entrenarnos en atención, presencia y responsabilidad.
Luego está el re_conectar con nuestros/as niños/as interiores, re-conociendo y flexibilizando nuestra armadura caracterial, para así poder atravesarla. Y para esto, entrar en el estar Clown es un camino firme, seguro y divertido. Recuperar nuestro aspecto lúdico, de alegría y espontaneidad, ensayar una vida de mayor bienestar tras la máscara clown, para luego llevar “eso” a nuestro día a día. Y ensayar también el estar en nuestro punto 0, ese que nos permite ir parando nuestra reactividad neurótica y elegir libremente cual será nuestro siguiente paso.
Todo esto sin olvidarnos del cuerpo, de sus tres centros, mental_emocional_instintivo, de nuestro aspecto energético, teniendo cerca disciplinas orientales como el yoga y la meditación, y otras occidentales como la bioenergética.
Y por último, otra rama de este árbol, son los grupos de terapia para hombres, donde revisar nuestro legado patriarcal (muy erosionado ya por el tiempo), nuestros privilegios tan mal usados en el pasado, y actualizar nuestras masculinidades, en las que tanto se incluye nuestro aspecto más agresivo y combativo directo del planeta Marte, como nuestro lado más tierno y cuidadoso, procedente del planeta Venus que también nos habita internamente.
Así que te devuelvo, querido/a lector/a, la cuestión de inicio, ¿cuál es tu especial_idad?
Dite a ti cual es tu valor, para que “sirves”, cuales son tus dones y talentos, en que eres única/o.
Y si andas en medio de una niebla que no te deja ver el horizonte, ponte en contacto conmigo y damos un paseo, podemos hacer un tramo del camino juntos.
Jaime Xicola
Vilanova i la Geltrú_Agosto 2025

Esta novela es un grito sincero y en defensa del propio reencuentro con uno mismo. Un viaje hacia las profundidades de tu propia imaginación, donde las posibilidades creativas son infinitas…
Es un saltar al vacío sin seguro de vida, pero con la certeza de que no existe otro camino de regreso hacia tu primer hogar…
Escrita en primera persona y tiempo presente, te permitirá ponerte en el lugar del héroe/heroína, en esta vuelta sin ida… un “como si” tú fueras él o ella.
"Y al otro lado del puente te encontrarás contigo, con el contigo más en contacto contigo"
-Jaco Chicoloco-

"El camino más corto para llegar de mi a ti, es dejando caer mis máscaras"
-Jaco Chicoloco-
¿El placer podría ser un antídoto al dolor? Unas gotitas homeopáticas de actitud dionisiaca, frente a la aridez de la vida, ¿podría ayudar a llevar mejor los duelos, la sanación de heridas, el cambio de actitudes y comportamientos enfocados a perpetuar un dolor antiguo, transformado ahora en sufrimiento interminable?
En relación a esto, la propuesta en este escrito es: como podemos dar uso a la técnica del clown en terapia, como llevarlo al proceso de las personas que acompañamos.
Hace unos 25 años entré en contacto con el clown a través de mi formación actoral, y ahí ya noté la potencia de sus efectos en mi sensibilización y didáctica de la gestión y expresión emocional, además de, sin saberlo, ir entrenándome en estar más en el presente. Aun no sabía nada de Gestalt u otras terapias humanistas.
Durante todos estos años, he ido experimentando y desarrollando su manejo, tanto conmigo mismo, como a la hora de trasmitirlo en grupos, y dar a conocer esta forma de “Estar”.
Y aquí introduzco el primer concepto básico en el que se asienta esta práctica, el de ESTADO. ¿Cómo es que digo estado y no “personaje”? El trabajo con el clown (como yo lo entiendo) no consiste en crear un personaje, no va de “ponerme cosas”, nuevas actitudes, comportamientos postizos o copiados, una determinada forma de mirar o caminar, un tono de voz excesivo, o de aprender formas de caer tropezando para “hacer risas”. Digo estado, porque lo que comparto en las sesiones, es el mapa que me lleva a un tesoro, un mapa que me enseña más a soltar que a coger, un tesoro que es Ser más. En realidad, este aprendizaje, es un des-aprendizaje, para así poder acceder a un estado no ordinario de la consciencia, o de la mente, que desarma mis defensas y me da un acceso más directo al corazón.
¿Para qué?
“Conocerse es olvidarse de sí mismo”.
·Dogen Zenji, budista zen·
Este estado al que llego, es un lugar pre-caracterial, una zona intermedia entre la persona construida y el Ser que ya era. Al entrar en él, me coloco en un lugar de mayor cercanía a lo que soy realmente (mis habilidades, poténciales y carencias), más allá del velo de mi carácter.
De esta manera, algo más desapegado de mis actitudes neuróticas, mecanismos de defensa, y demás armaduras para la supervivencia, vuelvo a la mirada del niño que fui en mi primera infancia, inocente, sin juicio, recupero la espontaneidad de una buena autorregulación organísmica, y vuelvo a mostrarme transparente, con el coraje y la fuerza que necesito para ello.
En realidad hablo de un desbloqueo energético, de un desatascar mis cañerías de lo sutil, y volver a disponer de un yo mismo más completo, de re-unir mis fuerzas, hasta ahora dispersas, y darles un uso más coordinado y constructivo. Esto en leguaje yóguico, es sinónimo de desbloqueo y activación de chakras.
En definitiva, la práctica del clown, es una práctica energética.
El segundo punto de exposición, es la utilización de todo este dispositivo psicológico-emocional, corporal y energético, en sesiones individuales de terapia gestalt.
Por mi experiencia, y tras muchos años de ensayo-error, he ido observando que el colocarnos, tanto la persona acompañada como yo, en este estado, y desde ahí “jugar” con los temas a trabajar-revisar, nos facilita profundizar, llegando a lugares, que de otro modo, posiblemente, hubiéramos tardado más tiempo. Además de hacerlo (y creo que esta es una de las grandes ventajas y puntos fuertes de este camino) desde un espíritu lúdico, amable y progresivo, que me permite conectar con el disfrute.
Colocarme la nariz de clown, me coloca en otro lugar, que en términos gestálticos, yo diría que es una forma de silla vacía: intercalando el lugar de estar en modo persona (mente, reactividad, inconsciencia), con el de estar en modo clown (inocencia, espontaneidad, presencia)
Y de esto, paso directamente al tercer concepto: la máscara como dispositivo físico, que sino expulsa del todo mi personalidad de este lugar de la inocencia, si que la coloca a una distancia suficiente, para poderla ver con más claridad y perspectiva. Esto me permite re-dirigir mis pasos hacía un estado de menor reactividad, y mayor libertad y elección.
Jaime Xicola
Revista AETG, nº45, "El dolor en primera persona"_Abril 2025
Publicado en la revista de la AETG, nº45_ Abril 2025

Empiezo mencionando la “casualidad” de sílabas entre arte y tera_pia, letras similares, distinto orden. Quizás no tenga mucha base epistemológica, pero a mi me ayuda a pensar y a dejar volar mi imaginación. Desde que descubrí que, dentro de algunas palabras, viven otras palabras, me he vuelto “adicto” a esta investigación semántica. Algo así como si de una excavación arqueológica se tratara, y que, con un simple texto frente a mí, sea del tipo que sea (desde un manuscrito hebreo de siglo V antes de cristo, o un panfleto publicitario del supermercado de mi barrio), pudiera descubrir misterios enterrados frente a mis ojos, que llevan años y años esperando ser comprendidos y por fin desvelados. Claves de vida, palabras_llave que abren las puertas de un conocimiento antiguo, símbolos escondidos a la vista de todas aquellas personas que hacen uso de ellos. Y que, por esa obviedad, pasan totalmente desapercibidas. El camuflaje perfecto.
Y en este mismo “jovi”, puede que haya algo de arte, y puede que algo de terapia. Arte entendido como ese lugar interno en el que voy reconectando los cables de mi ser, esos que con los años y el roce sociocultural se fueron pelando, y algunos hasta llegaron a ser cercenados, y que, por eso mismo, se me hace complicado acceder a ciertos estados de plenitud existencial que, gracias al vehículo del arte, puedo volver a visitar. Descubrir estas palabras ocultas en otras palabras, abre ante mis ojos, la madriguera por la que Alicia se introdujo rumbo al país de las maravillas.
También, puede que haya algo de terapéutico en este juego “palabril”, ya que al entender las piezas de las que se compone un todo, puedo acercarme a su origen, cosa que espeja mi propia búsqueda interior, y que el aceptarlas e integrarlas, me conducen a una comprensión más global de mi propia realidad.
El arte, ese “arte_facto” que mira la vida con ojos nuevos, de niña/o, inocentes y creativos. Ese aparato volador, que también es microscopio de mi interno sentir. El arte como el medio que me permite entrar en un estado de consciencia donde estoy yo, el más yo de mis yoes, y que, al mismo tiempo, es lugar de conexión con otros yoes auténticos y esenciales.
“La inocencia de mi presencia,
puede recordarte como estabas, al inicio de este juego que es la vida”
Como terapéuta Gestalt, de lo que gusto considerarme, aun sin saber la opinión de Laura y Fritz Perls al respecto, mi principal aliado creativo, en esta tarea artera_peútica, es mi estar en Clown. Me ayuda a centrarme, a volver a mi punto cero, para desde ahí, poder expresar_compartir lo que emerge del fondo de mi presente… hago un inciso artístico_creativo, y traigo a este espacio tiempo, en forma de “insight” poético_humorístico, a Laura y a Fritz Perls, e imagino un escenario en el que ambos andan validando a todos y todas las/los terapeutas del mundo que nos consideramos gestálticos, en una sala de Esalen, enorme y con parqué, sin paredes ni techo, con un cielo apocalíptico, y dejando pasar, al otro lado (veo claramente un portal de luz), solo a unas pocas personas elegidas, los y las verdaderos/as terapeutas gestálticos/as, esas que encarnan la esencia de lo que desarrollaron ambos en vida, a modo de la actual aduana entre el país del miembro adherente y el del codiciado miembro titular. Y me pregunto que pensarían de estas formas en las que nos movemos como asociación…Tengo una leve intuición de como lo verían cada uno de ellos, pero esta hipótesis quizás la desarrolle en otra ocasión.
Considero que tengo un pie en el arte y otro en la terapia, que soy Dionisos y Apolo, cuerpo y mente, loco y cuerdo. Y la clave, considero que está en caminar sobre la fina cuerda que está entre estos dos mundos.
Y es que, al igual que helarte es sinónimo de congelamiento, el_arte, lo es de vía para deshacer los hielos caracteriales, y entrar en un lugar esencial, más allá de lo conocido y confortable. Por tanto, tiene algo de aventura, y mucho de coraje para seguir caminando, a veces a ciegas, con incertidumbre, duda y, sobre todo, altas dosis de miedo. Mi labor, dicho esto, iría de contribuir al descongelamiento de aquello que ha quedado fijado en la experiencia de las personas que acompaño, a través del calor de una escucha atenta, sin opinión propia, que abarca, acepta e integra lo que recibo de la persona que está sentada frente a mí.
Y para esto, la primera oleada de calor, va dirigida a mi propio hielo, es decir, a todo eso que interrumpe mi “contacto” conmigo y con el mundo externo; a mis actitudes en piloto automático; a los cubitos en forma de introyectos que hielan mis entrañas; a mis emociones reactivas, que entran en bucle, siguiendo un circuito cerrado; a mis tensiones físicas, esas que delatan momentos pasados de doloroso sufrimiento, solucionados con la implantación de un nuevo anillo de hierro, en esta cota de malla que forma mi adherida persona. Por tanto, el_arte, por sí mismo, puede que no cure, sino que simplemente ponga en movimiento lo que había quedado inmovilizado, helado. Es quizás un activador de nuestra propia medicina, que abre las puertas de la farmacia que portamos en nuestro interior, y nos dispensa el tratamiento más adecuado para nuestra dolencia, sin la necesidad de presentar la receta de un especialista de bata blanca y letra ilegible, que apenas nos conoce, y que es posible, que poco le importemos.
“El arte es movimiento, es proceso, es activador de nuestra propia química”
Sigamos avanzando en este despliegue de conceptos, y vayamos descongelando las diferentes partes que los componen.
Atención ahora a la creación artística versus análisis psicológico… en el acto psicoterapéutico gestáltico de, por ejemplo, pintar una experiencia, no es necesario descifrar inmediatamente los mensajes inconscientes que se encierran en esa expresión simbólica, primero está la experiencia del acto mismo, que me pasa, que siento cuando estoy en medio de la faena. Veo el resultado artístico, no como un síntoma a descifrar para llegar a la “enfermedad”, sino como una simple experiencia de contacto conmigo y con el otro. Y, es más, “des_importancío” el resultado, y me en_foco en el proceso, en el camino, en el viaje, despojando de estatismo a ese lugar de destino, y dotándolo de la sencilla cualidad de una estación de tren, en la que hacemos parada, estiramos las piernas, y que, pasados unos minutos, retomamos travesía.
Y es este proceso un punto importante de conexión entre arte y terapia, y por tanto, de descongelamiento de lo presente frente a lo ausente, eso que aún no llegó, y que solo habita en las estalactitas glaciales de mi mente.
En cuanto a mi aliado arterapéutico estrella… el Clown como actitud gestáltica, que hace del fracaso un triunfo, al verlo_aceptarlo, sentirlo_sufrirlo, y, por último, compartirlo_expresarlo, sin ocultarlo, mostrándolo como parte de la experiencia, como necesaria exhalación. Tras la cual, llega inevitablemente, el triunfo de la siguiente, profunda y placentera inhalación, y así el “rum_rum” de la vida se mantiene. Como muestra de esto, el arcano de la rueda de la fortuna, en el tarot de Marsella. Esta carta, que representa el movimiento, los ciclos, el camino y el destino, y que bien podría ser la bandera de este escrito. Nos muestra que todo lo que tiene un principio, tendrá un final, que todo lo que sube, baja, y luego vuelve a subir… (como nos recuerda el Kibalion), que todo está en continuo cambio, y que precisamente este es el que separa al vivo del muerto. Nos chiva que vivimos en un mundo dual, en el que las polaridades campan a sus anchas, y que todo es im_permanente (“para siempre, no hay nada para siempre”, como rezaba la letra de la canción de Héroes del silencio). Y la persona que no acepte esta gran verdad, que se las vea con las inevitables sacudidas de esta rueda que gira “24/7”.
Y por extensión, un añadido al fracaso: el error. Que deja de ser un acto vergonzoso, y se convierte en la oportunidad de mostrar mi humanidad_vulnerabilidad, y al mismo tiempo me capacita para empatizar con el error de la persona con la que estoy. Hay algo en aceptarlo y mostrarlo abiertamente, que abre mi corazón, y hace más accesible escapar por unos instantes, de la prisión mental en la que me encuentro atrapado de forma más o menos habitual. Y el tiempo para esto, es el más absoluto y estricto presente.
El estar en Clown, igual que el arte en general, se da en el presente más inmediato, fuera de él ya se coló la mente, con su control y estrategias. En el presente se da el regalo de no saber que ocurrirá a continuación.
Así, que si tengo que resumir esta alianza Gestalt_Clown, podría decir que ambas comparten una confianza y entrega radical al aquí y al ahora.
Y del Clown al arquetipo Dionisos, y su contrario_complementario, Apolo. Dos cabos de una misma cuerda, hemisferio derecho, e izquierdo, el loco_artístico_poético_creativo y el cuerdo_racional_analizante_estructurado, como los pesos que puede llevar en los extremos, el largo balancín del funambulista que camina en equilibrio por el cable en tensión.
Y es en la integración de ambos, cuando damos un salto cuántico y entramos en el terreno de la verdadera trasformación personal, accediendo, quizás también, al de la trascendencia del más allá, manteniendo la conexión con lo terrenal del más acá. Es el stira_sukha del yoga, el arte de encontrar la tensión justa de la cuerda, para poder caminar por ella, sin hundirnos, ni resbalar con su extremada rigidez.
Y pienso en el punto cero, como ese lugar central y equilibrado. Pero si voy más allá, puedo traer aquí otra visión_función de este: el espacio desde el que podemos habitar cualquiera de las dos energías, sin identificarnos por completo con ninguna. Entrando y saliendo a voluntad de los dos polos, según mi momento y la situación que transito. Es el punto justo que me permite moverme de manera eficaz, precisa, en el tiempo justo y me atrevería a decir también, con disfrute, entre estos dos lugares que se espejan, en una misma horizontal.
El arte terapéutico, o la terapia artística, precisa del impulso dionisíaco que rompe la estructura, para luego complementar con la conciencia apolínea que da forma a la experiencia. Contenido y continente, sin el vaso, el líquido se derrama. Quizá la creación_reparación y ampliación de consciencia ocurra precisamente en ese equilibrio dinámico. Y de nuevo aparece el movimiento, como el de la persona que lleva zancos, y que, para poder mantener el equilibrio, y poder seguir caminando, necesita estar levantando y apoyando sus zancos en el suelo, porque si para, se cae.
En Gestalt hablamos de integrar polaridades, no se trata de eliminar una parte para potenciar otra, sino de permitir que ambas dialoguen. Quizás la primera polaridad que se dio en la vida de nuestra querida Gestalt, fue la que encarnaron Fritz y Laura (¿Dionisos y Apolo?), desde entonces y hasta que no integremos ambas energías en nuestra práctica terapéutica, andaremos cojos y cojas, y estaremos en grave peligro de caernos y rompernos algún miembro.
Dionisos y Apolo no son enemigos, sino dos movimientos de una misma respiración:
Inhalar_exhalar, locura_cordura, caos_forma, juego_estructura, entrega_control, improvisación_presencia, Clown_terapeuta.
Y vuelvo a traer al Kibalión y una de sus siete leyes, la de la polaridad:
«Todo es doble; todo tiene dos polos»
Los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado, por ejemplo, el frío y el calor son expresiones de la temperatura, y en el caso que nos compete, Dionisos y Apolo, son expresiones del fenómeno de lo humano.
“Dionisos aporta el fuego; Apolo construye el hogar donde ese fuego puede permanecer encendido, sin incendiar la casa”
Y seguimos con el cuerpo, el gran vehículo congelado, ese lienzo que vamos garabateando, dando color, matices, intensidades, desde que llegamos a la vida, hasta el momento de morir.
Antes de que Apolo escriba y registre la experiencia, esta Dionisos gesticulando, respirando, silenciosamente observando, sintiendo, viviendo. Este último es el cuerpo, el terreno de juego, y el primero, el Apolo que también somos, son las reglas, la mente, la consciencia que atestigua lo vivido.
“Toda experiencia artística empieza en el cuerpo.
Y todo “hielo” a descongelar en terapia, se cristalizó también en él”
Cuando menciono la “locura” como característica de Dionisos, del estado artístico, del estar del hemisferio derecho, me refiero al caos que visita el artista, ese lugar que camina por elección, por voluntad propia, consciente, donde la lógica cotidiana se esfuma. Y el volver de ahí, para entrar de nuevo a nuestro estado ordinario de consciencia, es lo que diferencia al artista de la persona con trastorno mental, el artista puede volver, la otra queda atrapada. El artista tiene la capacidad de entrar y salir del caos, la persona con trastorno mental no. Y ese regreso es lo que representa Apolo. Así que Dionisos sin Apolo, conduce al trastorno, a la incapacidad para habitar el mundo ordinario, el de cada día. Aquí el descongel_arte tiene que ver con la habilidad de tener asegurado el billete de vuelta antes de iniciar el viaje. Y sin Dionisos no hay viaje, solo estabilidad y rutina, la pastilla azul de la película Matrix (frente a la roja que otorga el gran dios del vino).
Y vamos llegando a la guinda del pastel, al terapeuta que ejerce con arte. Y volvemos al movimiento, a lo fugaz del encuentro. El terapeuta coge el lienzo en blanco del encuentro con la persona que acompaña, y crea una obra irrepetible, como uno de esos mandalas budistas, muy elaborados, ricos en detalles y colores, formas y simbolismo, y que, al darlos por acabados, los deshacen, los destruyen como parte del proceso, y para que, de paso, el espacio quede liberado y disponible para una nueva creación. Cada sesión terapéutica tiene sus propios matices, su ritmo, sus temas, emociones que afloran, recuerdos que emergen, silencios, melodías… cada sesión es una improvisación, sin guion, aunque si con normas y toda la presencia que sea posible.
Y si es así, la terapia adquiere una dimensión estética, una belleza que es comparable a la belleza de cualquier obra de arte. Al igual que una puesta de sol, un cuadro de Goya, o la ópera del barbero de Sevilla, son manifestaciones de algo esencial, trascendente, y por ello desbordan belleza, un encuentro entre dos personas, terapeuta_paciente en este caso, donde se da un intercambio genuino, auténtico y preñado de verdad, puede llegar a convertirse en una bella y efímera obra de arte.
Vamos llegando al final de este breve camino compartido, y como guinda una última reflexión: decir que el cometido del arte en el ámbito de la terapia, quizás sea, simplemente, derretir aquello que un día quedo inmóvil_congelado, y conseguir que la vida vuelva a circular por nuestro cuerpo, obstruido durante muchos años por alimentos y experiencias, con exceso de colesterol.
Y quizás, en este des_con_gel_arte, no desaparecen tus dolores, sino que dejan de estar ocultos detrás de la inmovilidad. Y es entonces, cuando llega el momento de la revisión, el momento de la verdad, de dolerse_lamerse de una vez por todas, las heridas pendientes, y de cicatrizarlas si es posible. Y ahí sí, poder pasar a otra cosa, cerrar una Gestalt, para poder entregarnos por completo a la siguiente, que tarde o temprano se abrirá ante nuestros ojos, cuerpos y corazones. Ese nuevo mandala tibetano que va a ir apareciendo ante nuestros ojos, y que nuestras manos irán creando, granito a granito.
El discípulo preguntó:
—¿Por qué son tan bellas las flores de cerezo?
El maestro respondió:
—Porque caen.
(Autor desconocido, aforismo contemporáneo,
filosofía japonesa o budista)
Jaime Xicola
Vilanova i la Geltrú_Julio 2026

